
- El apartamento te lo puedo mostrar a las 15hs, le dije al clente.
- Perfecto, nos vemos.
Ahí estabamos en el hall de uno de los pocos edificios de los años 60` que van quedando en Pocitos, de esquina con vista lateral al mar, con presencia.
Pero el apartamento que veríamos me remonta al de Jacob, el protagonista de "Wisky". Un piso alto amplio y oscuro donde el tiempo se detuvo hace años, muchos años. A eso se le suma un empapelado espantoso, olor a cigarro, suciedad acumulada de un hombre cincuentón que vivió hasta hace poco con su mamá, ella fallece, él se muda.
Tocamos timbre, esperamos. Veo que el portero me hace señas y me acerco. Me aparta de los clientes y me dice muy bajo al oído: "el señor xxxxx está borracho, quizo abrirles y se cayó. Ud vea que les explica a los señores, pero creo que no son éstas condiciones para mostrar el apartamento"
Genial, fa-bu-lo-so, la habilidad de inventar en breves segundos excusas para zafar nunca fue mi fuerte que hago que hago que hago que hago ayudaaaaa!!
Con mi mejor cara de Wisky para la foto de cumpleaños les digo amablemente:
-"el sr. xxxxxxx tuvo un contratiempo, se siente mal y no podrá atendernos"
-"Yo soy médico, subimos y lo veo" me dice el cliente.
Plop!!!
Destaco un detalle, no fue un sueño.


