Era una cálida mañana de verano, en el living de mi casa de treinta y tres. Estábamos con mamá y fué la primera vez que soñé con la criatura que llevo dentro. Estaba en el moisés de Carola, envuelto en unas lindas sábanas celestes con el pato Donald, podía verle la cara era un niño muy lindo.
El sueño no fué mas allá de eso, pero lo interesante es que a la mañana siguiente en la consulta, el médico arriesga sin titubear que espero un varón...
Sólo la ecografía podrá asegurarlo, pero ya casi casi que no hay dudas.