viernes, 28 de agosto de 2009

Arde Montevideo.


Era mediodía y en las cercanías del Palacio el ambiente se sentía muy tenso, de pronto mucho humo y el cielo se vuelve rojo, evidentemente había llegado la hora.
El 522 justo pasaba por ahí, estaba repleto pero logré subir. Fue un alivio verlo a Pablo entre los pasajeros asustados. El ómnibus bajaba por Av. del Libertador rumbo al Centro, detrás nuestro, emblemáticos edificios en llamas, gente que se precipitaba, otros corriendo sin saber adonde, ya no quedaba nada.
Rápidamente rodeamos el Cerro de San Antonio, cuando miramos hacia atrás nos dimos cuenta que sólo cuatro aviones japoneses habían alcanzado para derribar la ciudad.

viernes, 21 de agosto de 2009

Recordar los Sueños

Quizás la mayor razón y más importante del por qué la gente olvida sus sueños, es que ellos no le dan importancia. La cultura occidental no los observa de una forma especial. La mayoría de los Sueños ocurren al final del ciclo durmiente y se interrumpen frecuentemente, y las prisas en levantarse para dedicarse a sus ocupaciones, les impide pensar sobre sus sueños durante la mañana.
Es aconsejable dedicar algunos momentos de reflexión al despertarse: permanecer tranquilo en la cama, con los ojos cerrados, y el cuerpo relajado. Después, preguntarse: ¿Qué era exactamente lo que estaba soñando? Al principio puede recordarse sólo un pasaje o a recordar las propias imágenes nocturnas; si se ha pasado toda la vida ignorando los sueños es posible que haya que dedicar muchos días sólo para empezar a recordarlos. Un buen consejo: irse a la cama con la cabeza despejada; el estar demasiado cansado puede nublar la memoria a la mañana. Además, se ha demostrado que dándole a la memoria el tiempo necesario para que busque, pueden reconstruirse secuencias.
El recuerdo del sueño puede entrenarse, intentando pensar durante algún tiempo acerca de todo lo qué se ha soñado antes de levantarse y escribiéndolo seguidamente.
Los sueños son un lenguaje simbólico que emana de las profundidades de nuestro ser más profundo; la práctica de tomarse el tiempo necesario para pensar en ellos y en su posible mensaje puede darnos un mayor conocimiento de nosotros mismos.
Recordar sus sueños requerirá algún esfuerzo de su parte. Pero lo que ellos pueden aportarle y contarle sobre usted mismo, bien lo amerita.

Sugerencias para ayudar a recordar los sueños:
Antes de ir a la cama, tenga la mente clara. Digase a usted mismo: "Recordaré mi sueño cuando despierte". Esta es realmente una manera probada y efectiva para ayudar a recordar los sueños. El tener demasiados pensamientos en su mente puede distraerle y evitar que recuerde su sueño en la mañana.
Acuéstese y levántese a horas regulares. Hágalo una rutina. Irse a la cama y despertar a una hora regular todos los días ayuda en el recuerdo del sueño.
Evite el consumo de alcohol y medicinas antes de ir a la cama. Pueden impedir que recuerde su sueño. Comer alimentos pesados cerca de la hora de acostarse también puede desviar recursos corporales lejos del cerebro y evitar el recuerdo del sueño.
Guarde un lápiz/cuaderno o grabadora cerca a su cama para que esté a su alcance tan pronto como despierte. Mantener una lámpara cerca de la cama es también una buena idea por si despierta en medio de la noche y quiere registrar su sueño inmediatamente.
Registre su sueño inmediatamente. Hágalo un hábito de primera hora al despertar. Hablar de sus sueños a amigos o participando en foros y charlas también puede ayudarle a recordar detalles.

Fuente: http://www.misabueso.com

miércoles, 19 de agosto de 2009

vida de perros


Pero claro que te lo cuido Mary!!! Ella se iba a gimnasia y no tenía con quien dejar a su San Bernardo, con lo que me gustan los perros sin dudarlo accedí.
No me asombró verla llegar con el pequeño metido en un frasco de Bracafé de los chicos. Estaba allí dentro, muuuy apretadito, acurrucado, dormido.
-"Por favor no vayas a destaparlo, si lo hacés crecerá desmesuradamente!! Éstas razas son taaaan grandes y la verdad que tenerlos así es bárbaro, no joroban tanto".
- "Ok ni te preocupes"
Me lo llevé a casa y lo dejé sobre la mesada de la cocina. Era mediodía y aún dormía.
No pude vencer la tentación, abrí el frasco y el cachorro creció, creció y creció. Le puse su correa y nos fuimos a dar un buen paseo al sol.

Con la modista


Y la acompañaba a Mara a su modista, había que arreglar una falda colegial tableada (no me la imaginaba dentro de ella, a Mara digo...pero bueno...)
Fuimos temprano de la tarde, era en las afueras de Buenos Aires, parecía cualquier ciudad menos lo poco que conozco de ella. Hacía mucho calor, subimos unas escalinatas, angostas, apretadas y por fin dejamos la falda.
Nos teníamos que volver, ahora Manuel nos acompañaba, había una plaza muy montevideana pero ya a las 2 cuadras campo.
Cruzamos rápido la plaza y encontramos, una construcción vieja en ruinas y por supuesto entramos, que delite para mis ojos la recorrimos y nos fuimos.