martes, 15 de septiembre de 2009

Vueltas a la manzana...


Además de Renato, teníamos otro perro y un gato blanco con cara de perro que corrían por el apartamento.

Una mañana lo sacaba a pasear a Renato, y justo a la vuelta de casa por Lamas había un panteón del cual debía sacar un tesoro. No recuerdo bien que era, sólo que Pablo me había mandado a robarlo. Estaba en una pequeña caja de metal, muy parecida a la que tenemos sobre la repisa, de repuestos viejos. La guardo en el bolsillo y corro rápidamente.

El barrio era muy parecido, pero oscuro y lleno de casonas antiguas. Ingreso en una pensión fea, sucia con corredores angostos y trato de irme lo antes posible, esperaba a alguien allí, pero nunca llegó y tampoco le ví la cara.
En el trayecto Renato pierde su correa y lo tengo que cargar en brazos, y eso que no puedo hacer esfuerzos, protestaba corriendo.

4 comentarios:

  1. No es joda!!! ahora hasta sos ratera en los sueños, pero debemos reconocer que tenes claro que no podes hacer fuerza, aunque algo siempre se hace... a escondidas!! jeje

    ResponderEliminar
  2. Je je pero solo por encargo!!!!!!!! Viste como me cuido hasta en sueños y después me dicen que soy porfiada!!!!!!!

    ResponderEliminar
  3. Opa! Bueno, mi segundo apellido es Freud!! Voy a aventurar un análisis... ejem! Bueno, creo que se trata de que estas sublimando el miedo a ser madre, a comenzar una nueva etapa. Pablo te manda a buscar un tesoro (un hijo) pero vas por ese lugar tenebroso y encima se te escapa Renato y te tenes que ir. Seguro que ese que te espera es tu nuevo hijo, pero todavía no está ahí, al menos a nivel simbólico, o sea, todavía estas madurando todo eso. No saqué qué significa Renato para vos, pero eso solo vos lo podés decir.

    Pablo

    ResponderEliminar
  4. Pero Pablo que es eso de intensivista??? Cómo no te dedicaste al psicoanálisis, no está tan mal tu interpretación...
    Beso!

    ResponderEliminar